viernes, 23 de febrero de 2018

Marketing farmacéutico y pacientes



Hace no mucho, estuvimos impartiendo una clase sobre redes sociales y esalud en el marco de un curso dirigido a profesionales de la industria farmacéutica. El esquema de la clase se centraba en ofrecer una visión muy clara de la presencia de pacientes, profesionales y asociaciones en internet, tanto en redes como en foros y blogs. Conversaciones sobre tratamientos y enfermedades, grupos de apoyo, bulos, etc.

Durante un momento concreto, el debate se centró en el concepto de cliente/usuario para la industria farmacéutica: muchas voces tenían claro que el cliente es el paciente, pese a que para muchos medicamentos la industria necesita a un prescriptor. Pero hubo otras voces que se pusieron en el lado contrario. Es decir, su postura fue que el cliente de la industria farmacéutica es el médico, y punto. Y que en parte, el paciente, su experiencia y su opinión les importaba poco.

El uso de estrategias de marketing digital para vender más medicamentos dirigidas a médicos (o profesionales que puedan prescribir medicamentos y productos sanitarios) se está centrando, por ahora y salvo excepciones, en la digitalización de los procesos de siempre: email marketing, formación, e-reps, etc. Y sin embargo, el marketing digital es mucho más que transformar los papeles en pdf o generar cursos en plataformas moodle. Una buena parte de la industria tiene muy claro este cambio, y se está replanteando seriamente su papel en relación al paciente: información sin sesgos (¿el logo es un sesgo?), evitar la influencia o la publicidad encubierta, responsabilidad social, etc. La cuestión no es centrar el marketing en el paciente, pero al menos tener en cuenta que en la red se habla de sus productos, de problemas con medicamentos, de críticas, etc. La venda en los ojos implica dejar de lado una realidad que, pese a que puede ser incómoda, es la que hay.

Nos preocupa que no haya límites en el patrocinio de campañas de promoción, curiosamente en patologías asociadas a la propia marca. Nos preocupa que sigamos en un entorno en el que el marketing lo es todo, sin pensar en resultados en salud. Quizás la obsesión por el ROI o cifras similares no ayude a ver el bosque, aunque por otra parte (nos guste o no) a las empresas les gusta ganar dinero.

También nos preocupa esa parte de la industria farmacéutica que prefiere pensar exclusivamente en la forma de conseguir que el médico prescriba sus productos, o que trata al paciente como un simple objetivo de venta y le bombardea con mensajes para promover la venta, sin más. Quizás si el objetivo es solo este, sea más conveniente regresar a las técnicas ancestrales del marketing farmacéutico, esas que algunos visitadores cuentan en los cafés como batallitas o logros de la  época en la que todo  valía,, y que harían temblar de pánico a los responsables de los códigos éticos.

¿Cual es el papel de la industria farmacéutica frente a los pacientes? Al menos, habrá que escucharles y no manipularles, ¿no? Como dice el manifiesto Cluetrain: "Las compañías deben darse cuenta que sus clientes se ríen frecuentemente. De ellas."

martes, 20 de febrero de 2018

Cambios en el centro del sistema



El paciente es el centro del sistema, cuidados centrados en el paciente, humanización de la asistencia sanitaria... Diferentes formas de bautizar algo muy parecido: un cambio en el modelo. Y todo porque durante años, si bien la asistencia sanitaria era de buena calidad, la relación entre el profesional y el paciente era muy jerárquica y muy paternalista. Lo cuenta muy bien Michael Millenson en este artículo breve del BMJ: los cuidados centrados en el paciente son una reforma, pero hace falta una revolución. La clave para entender esta afirmación la tiene el novelista inglés Edward Bulwer-Lytton que decía: "una reforma busca corregir errores, una revolución es una transferencia de poder".

En el famoso informe del año 2001 del Institute of Medicine (IOM) "Crossing the quality chasm: a new health system for the 21st century" se definía el cuidado centrado en el paciente como el cuidado que busca "proporcionar atención que responda a las preferencias, necesidades y valores individuales del paciente y que garantice que los valores del paciente guíen todas las decisiones clínicas". Sin embargo, esto no es suficiente como dicen varios autores.

Por un lado, JK Aronson lanza el concepto de salud colaborativa añadiendo a la definición clásica de cuidado centrado en el paciente que no se comprometan las preferencias, valores y necesidades de otros pacientes. De esta forma se pueden evitar las tensiones cuando se trata a un paciente en su entorno familiar o social o cuando un tratamiento caro a un paciente impide ofrecer tratamientos más baratos a otros pacientes. En el artículo, Aronson ilustra el concepto con algunos ejemplos.

Pero volvemos a Michael Millenson que utiliza el mismo concepto (salud colaborativa) para dar un nuevo salto en todo lo referido a la atención centrada en el paciente. Para ello, propone un modelo basado en la colaboración y en la transferencia real de poder al paciente que denomina "salud colaborativa". Su modelo se basa en tres principios:

  • Información compartida. Historia clínica, notas médicas, etc. El objetivo es reducir la asimetría en la información y así conseguir que el paciente pueda ver, comentar o revisar todos sus datos de salud.
  • Compromiso compartido. Pretende crear un entorno para el intercambio activo de ideas y opiniones entre los profesionales y los pacientes y así facilitar la participación del paciente en la toma de decisiones.
  • Responsabilidad compartida. Compartir el poder y tomar decisiones de forma colaborativa es muy difícil. La presencia de otros agentes con influencia en la salud obliga a reconocer su presencia y su actividad y establecer marcos de confianza para que el paciente nunca salga perjudicado y así pasar de la autoridad médica a la confianza mutua.
¿Es este modelo la solución? Más allá del nombre (que es lo de menos), la salud colaborativa presenta algo muy importante al hablar de transferencia de poder, de profesionales que van a tener (paulatinamente) menos "poder". La digitalización creciente de la vida es uno de los elementos clave para este cambio, pero no el único.  Es necesario aceptar que el sistema y los profesionales tendrán un papel menos central, pero seguirán siendo esenciales. Aunque claro, para este cambio. el paciente debe querer, y el sistema también. 

Nota final: para saber más sobre los cuidados centrados en el paciente, os recomendamos esta entrada del blog Regimen Sanitatis sobre los componentes de la humanización. Entre la bibliografía citada en la entrada, queremos destacar el informe "Helping measure person-centred care".

domingo, 18 de febrero de 2018

Conversaciones sobre gestión sanitaria: un resumen


Esta semana tenemos un resumen muy especial. Después de tantos domingos ofreciendo lo mejor de la blogosfera, hemos decidido recopilar las mejores entradas de SaludconCosas de los últimos 3 años. ¿Y qué hemos hecho? Pues algo muy sencillo y que además nos apetecía mucho: un libro.

Son un total de 56 entradas, agrupadas en seis grandes bloques: 1) el directivo y la gestión sanitaria; 2) el liderazgo; 3) incentivos y motivación; 4) calidad e innovación; 5) transparencia y política sanitaria y 6) aprendizaje y gestión del conocimiento. 

El libro lleva por título "Conversaciones sobre gestión sanitaria", ya que al final cada entrada del blog es una conversación, bien a través de los comentarios o en twitter. Además, así hacemos un pequeño homenaje al Manifiesto Cluetrain, uno de los textos de cabecera para entender las nuevas organizaciones. 

Respecto a la forma de conseguir el libro, podéis tenerlo en papel o en formato ebook (tanto epub como mobi). 

PAPEL
Se puede adquirir en Amazon. El precio es de 4,03 euros (Amazon no permite un precio más bajo). 

EBOOK
- Se puede conseguir en Bubok de forma totalmente gratuita a través de este enlace (tanto epub como mobi). No hace falta darse de alta para descargarlo.
- Además, también está disponible en versión Kindle (Amazon). El precio es de 0,99 euros (hemos intentado ponerlo gratis en Kindle, pero no hemos podido).

Y si cada domingo os damos las gracias, esta vez mucho más. Gracias por los retos, las conversaciones, los debates y las mil aventuras que hemos compartido. Y como decimos en la dedicatoria del libro: gracias a todas las personas que, pese a todo, siguen ahí.

Por supuesto, hoy también acabamos con música. Por cierto, en la introducción del libro hemos incluido algunas recomendaciones musicales para esos momentos de lectura dominical. Hoy es el turno de Kings of Convenience:

viernes, 16 de febrero de 2018

Cuatro verdades sobre el mundo de la gestión (o quizás sean cinco)



En el blog Think Growth enumeran diez verdades sobre el mundo de la gestión que nadie suele decir. Hay algunas que merece la pena destacar dada su gran importancia en el entorno sanitario.

La soledad. Cuando se ejercen puestos de gestión, la soledad es una losa muy pesada. Las decisiones acaban sobre la mesa y hay que elegir, los marrones se agolpan en la puerta y, salvo jefes muy expertos en la teoría del browning, lo habitual es que ese marrón haya que resolverlo. Y no hablemos de la distancia que se genera con un montón de gente, dado que la confianza basal en los jefes es muy baja. Como contaba Serafín en su blog Cuidando al hablar de Paqui, una enfermera supervisora: "en el momento que das el salto a la gestión te crujen por todos los lados".

Tienes que dejar de practicar tu oficio. Hay muchos ejemplos de este punto: supervisora de consultas externas que pasa a ser directora de enfermería, o jefe de servicio de medicina interna que pasa a ser director médico. Muchas veces, los gestores olvidan que su papel es orientar y coordinar a un equipo, pero sin centrarse en sus tareas anteriores. Si hay un problema en consultas externas o en medicina interna, tendrán que llamar al nuevo responsable y pedirle que lo solucione. Quedan muchos directivos que, bien sea por desconfianza o por orgullo, son incapaces de delegar esa tarea y prefieren seguir tomando decisiones sobre unidades y equipos que ya no dependen de él.

Se acabó el feedback. Esta característica tiene mucho que ver con la soledad del primer punto. los equipos directivos no son precisamente el paraíso del feedback y la comunicación, y muchas veces se actúa por inercia o siguiendo órdenes que no han sido habladas ni debatidas. Muchos directivos crean sus canales informales de feedback con miembros de su equipo o con otros directivos, para conseguir ser más críticos con su trabajo diario y así mejorar. Otros prefieren vivir en su zona de confort sin más, pues piensan que el feedback es una molestia y un incordio.

Gestión de emociones. Un directivo debe tener conocimientos técnicos, pero en el marco de una organización como la sanitaria es esencial no dejar de lado el manejo y gestión de emociones, tanto las propias como (sobre todo) las ajenas. Un directivo que solo se centra en indicadores e informes, que adora las hojas excel y vive pensando en la lista de espera y la ejecución presupuestaria, está dejando de lado lo más importante: la parte emocional, que no se mide con números. Escuchar, detectar problemas, promover un buen clima, tirar del carro cuando todo va mal... No nos damos cuenta, pero gestionando adecuadamente la parte emocional es más fácil conseguir los objetivos numéricos. 

Aprender a no ser el centro de atención. Los directivos no ejecutan las acciones y proyectos, solo los lideran y coordinan. Por eso, cuando un proyecto sale bien, debe ser capaz de dar un paso atrás y observar desde fuera como el equipo se lleva el reconocimiento. El problema es el auge de directivos medallistas, que se ponen los primeros cuando hay un éxito, que no ceden ni una pizca de reconocimiento a sus colaboradores. El egoísmo mata el buen clima. 

Hay muchos ejemplos sobre esas pequeñas cosas que los directivos olvidan cuando dan el salto a un puesto de gestión. ¿Quieres añadir alguna más? 

martes, 13 de febrero de 2018

Adaptación al entorno 2.0: el caso de Grindr


La web 2.0 habla de cercanía, de servicio de proximidad, de adaptarse al entorno real de cada ciudadano, de conectar con personas. Por eso, nos llamó mucho la atención aquel proyecto asturiano de asesoramiento sexual vía whatsapp, demostrando que no hace falta crear una app adhoc para todo. Pero aún se pueden hacer más cosas adaptando las campañas al entorno del colectivo al que se dirigen...

Leemos en Eldiario que la Agencia de Salud Pública de Barcelona está utilizando las aplicaciones GrindrWapo, Planeta Romeo y Scruff, todas ellas dirigidas a hombres que quieren tener sexo con hombres, en sus campañas de información. Su objetivo es interactuar con otros usuarios y recomendarles que se hagan pruebas sobre infecciones de transmisión sexual. El País también publicó la noticia hace unos meses.

Dicen en la noticia que durante el primer año de piloto de este proyecto (2017), la Agencia ha intercambiado mensajes con unos 4.000 usuarios de estas 'apps', de los que 200 han acudido a sus sedes a hacerse la prueba, y 4 han sido diagnosticados con VIH y 3 con sífilis. 

En esa misma línea, el ECDC publicó una guía titulada "Use of smartphone application advertising for HIV prevention among men who have sex with men in the European Union/European Economic Area". La guía presenta las diversas opciones para incluir anuncios en las apps citadas así como varias recomendaciones para generar contenido.


Otra guía titulada "Understanding the impact of smartphone applications on STI/HIV prevention among men who have sex with men in the EU/EEA" se centra en evaluar el impacto de las apps en la prevención del VIH.

Una de las claves del uso de herramientas 2.0 es adaptarse al destinatario, sin que sea necesario crear aplicaciones o campañas en entornos digitales nuevos. El análisis de la actividad 2.0 del colectivo permite seleccionar adecuadamente las herramientas a utilizar, como en este caso, lo que facilita la difusión del mensaje, la cercanía y la interacción. Bien sea con mensajes directos, con anuncios o con la creación de usuarios específicos de información, se trata de una estrategia muy adecuada que nos recuerda que, si bien el entorno 2.0 no debe ser el único en las campañas, es un complemento muy adecuado.

domingo, 11 de febrero de 2018

Un domingo de sorpresas


Todo parecía indicar que hoy sería domingo de sorpresas, pero parece que no... Seguro que llegan la próxima semana, sin sobresaltos pero con ilusión. Como los pequeños momentos, que en el fondo son grandes.

Esta semana tenemos enlaces deliciosos, de esos de saborear lentamente, como la vida misma. Gracias a tod@s por estar ahí, llega el momento del resumen semanal de la blogosfera. Empezamos.

La caja con regalos para los recién nacidos es un clásico en Finlandia, bueno en España también. Hace unos años se dieron cuenta que era necesario innovar en relación al contenido, cambiando unos productos por otros. Por ello, decidieron lanzar un concurso de ideas estilo crowdsourcing a nivel mundial. Para conocer la historia completa, podéis leer este artículo publicado en Scientific American.

Humanización, atención centrada en el paciente, el centro del sistema... Seguro que en la última semana hemos leído alguno de estos términos, pero ¿tenemos claro a qué nos referimos? En este post de Tincture enumeran cuatro errores muy habituales que se cometen cuando se habla del paciente. 

Los ácidos grasos omega 3 son muy conocidos en el mundo de la alimentación, pero ¿son realmente esenciales para ayudar a prevenir problemas cardiovasculares? En el blog Rincón de Sísifo comentan una reciente revisión sobre el papel de los suplementos con ácidos Omega 3 en pacientes con factores de riesgo cardiovascular. 

En el blog Neuronas en Crecimiento, María José Mas resume una reciente charla sobre factores de riesgo cognitivo en el neurodesarrollo. Desde lo ambiental, a lo hereditario, educación, alimentación, consumo de tóxicos... todo puede influir. 

El código postal, entendido como las diferencias en términos de determinantes de salud, afecta claramente a la salud de la población. Pero cuando el tratamiento de algunas enfermedades graves no es homogéneo y cambia de un territorio a otro, seguramente estamos ante un problema grave. Milagros Pérez Oliva plantea en este artículo publicado en El País las diferencias en la atención a pacientes con cáncer derivadas del precio de los tratamientos, por ejemplo. 

¿Alguien se acuerda de aquellos intentos de utilizar Google Glass en el ámbito sanitario? Los dispositivos han mejorado y cada vez hay mejores ideas y proyectos para el uso de imagen para el aprendizaje, como cuentan en este artículo de Time. Y sí, incluso se utiliza Snapchat para aprender. 

¿La hospitalización puede ser peor que la muerte? Un tuit con esta frase, acompañada de un par de enlaces muy interesantes, fue suficiente para generar un debate muy interesante en la red. Ana Suarez Guerra publicó el tuit original y posteriormente recopiló una buena parte de la conversación en esta entrada que publica en el blog de Susana Caballero. 

Los cambios disruptivos siempre llaman la atención. En este post del blog del BMJ, Jeffrey Aronson se plantea si la famosa pirámide de la evidencia debería ser una rueda. No te pierdas su análisis. 

Hace pocos días, Amazon abrió su primera tienda Amazon Go, un establecimiento real sin caja ni zona de pago. En este artículo de Harvard Business Review se preguntan si realmente este es el futuro de la venta minorista de alimentación o si es un error.

Llega el momento de la música. Feliz domingo.

viernes, 9 de febrero de 2018

¿Medir para seguir igual?


Hoy vamos a hablar de experiencia del paciente, de calidad percibida, de encuestas de opinión y también de eficiencia. Pero quizás el mensaje no sea el esperado, o tal vez sí. Todo empieza con un breve artículo firmado por Donald Berwick (Institute of Healthcare Improvement) que se publicó en 2016 y que describía una nueva era para los sistemas sanitarios.

La era 3 que describe Berwick se basa en nueve cambios para romper con la era anterior, siendo el primero de ellos muy llamativo: reducir los instrumentos de medición y registro, principalmente las encuestas. Llevamos años midiendo procesos y ni siquiera sabemos los resultados qué obtenemos, y por eso muchos de los indicadores y registros no se usan absolutamente para nada. 

Visto así, es una propuesta un poco radical. Sin embargo, un reciente editorial publicado en el BMJ ha decidido unir esta propuesta disruptiva con una de las joyas de la corona del NHS: el llamado Friends and Family Test. Este cuestionario se utiliza desde el año 2013 y se basa en una pregunta muy simple ¿recomendaría este servicio/unidad/hospital a un amigo o un familiar si ellos lo necesitaran? acompañada de un espacio para comentarios y opiniones. Tal y como dice el propio editorial: esta prueba es muy valorada por los políticos y casi despreciada por los profesionales, dado que apenas aporta información, y por ello plantean dejar de utilizarla.

El FFT se ha convertido en un gigante: se recopilan un millón de encuestas al mes, existen más de 30 millones de encuestas almacenadas y registradas, un gasto en los últimos 4 años de 14 millones de euros, etc. Y sin embargo, apenas hay evidencia sobre su fiabilidad, se realiza un esfuerzo titánico en la gestión de las encuestas para después centrarse en un indicador tan pobre como el porcentaje de respuestas o el porcentaje bruto de recomendación y no existe un control sobre la muestra de pacientes que responde. Estas características invalidan cualquier intento de comparación posterior.

Entre las consecuencias negativas de los actuales sistemas de medición y registro de la calidad hay algunas que recoge este artículo y merece la pena enumerar:
- Fijación excesiva en la medición: nos centramos más en conseguir el objetivo que en lo que se realmente se pretende mejorar.
- Visión de túnel. Cuando se incluye un indicador para un atributo concreto, estamos dejando de lado otros atributos igual o más importantes si cabe. 
- Miopía y cortoplacismo. Se busca premiar el resultado a corto plazo.
- Sesgo de la medición cuantitativa. Reducir la realidad a una escala numérica hace que el resultado sea pobre, 

Las nuevas tendencias en materia de calidad percibida se centran más en la parte cualitativa (narrativa del paciente, comentarios, opiniones, entrevistas, etc) que en la parte cuantitativa que busca resumir en un solo número una serie de atributos intangibles. De hecho, la opinión cualitativa es mucho más útil cuando el objetivo es la mejora y el aprendizaje. ¿Estamos midiendo lo que debemos? ¿Somos capaces de aprender y mejorar a partir de los datos y los indicadores?

miércoles, 7 de febrero de 2018

La salud digital y el poder de atracción


El NHS decidió sacar la cartera y pagar un proyecto piloto caro, ambicioso y cargado de polémica centrado en el uso de una app para mantener una consulta online con el profesional sanitario (NHS at hand). Podríamos hablar de brecha digital, de cambio en la relación médico-paciente, etc, pero hay que reconocer que el proyecto ha despertado gran interés entre la población.

El proyecto se implantó en varios centros urbanos y y si algún paciente quería utilizarlo tenía que estar asignado a uno de estos centros. ¿Qué ha provocado esta circunstancia? Que en dos meses los pacientes registrados en uno de los centros elegidos (ubicado en Hammersmith, Londres) han crecido más de lo habitual: 4970 pacientes en noviembre, 11867 pacientes en diciembre y 16117 pacientes en enero de 2018. Los datos se pueden obtener en la web del NHS (código de centro E85124).

La mayor parte de los nuevos pacientes son jóvenes (entre 20 y 44 años), dato que habrá que tener en cuenta de cara a la evaluación de la app y su uso. ¿Estos datos invitan al entusiasmo? Pues no del todo, ya que el poder de atracción ejercido por el servicio online se centra en la población a priori con mejor estado de salud (y también con menor brecha digital). ¿Logrará convencer esta herramienta a los pacientes más mayores, con patologías crónicas y en áreas rurales? De momento, parece que Tudor Hart ya anticipó hace más de 40 años este comportamiento...


domingo, 4 de febrero de 2018

El resumen de la gripe


Esta vez el título del resumen no tiene doble sentido. Esta semana toca resumen breve y escueto, que la gripe llegó y nos dejó casi sin enlaces. Aunque pensándolo bien, todo en la blogosfera puede tener doble sentido.

¿Realmente el dinero da la felicidad? En El País comentan una reciente encuesta de Pew Research con una pregunta muy simple: ¿describirías tu día como un buen día? Las respuestas son muy curiosas, y es que nada es lo que parece.

No sabemos si la iniciativa se copiará en otros países pero es una idea interesante: un grupo de hospitales estadounidenses va a crear una empresa farmacéutica sin ánimo de lucro para fabricar medicamentos genéricos. Lo hemos leído en El Diario.es.

¿Confiaría su coche a un mecánico que solo puede dedicarle 4 minutos? Esa pregunta se plantea Sergio Minué para analizar la situación actual de la atención primaria en España. Y como complemento, Federico Relimpio aporta su visión del tema con la entrada "Cuatro choques".

La revista The Economist ha decidido colocar en portada un tema como la importancia del big data en el mundo de la salud. Inteligencia artificial, algoritmos, datos y más datos... ¿Ya estamos en el futuro?

El amor está en cualquier esquina, incluso en los artículos científicos. Tal y como cuentan en el blog Laboratorio del Lenguaje, algunos autores muy ingeniosos esconden en sus investigaciones una propuesta matrimonial. 

Strava, una red social de deportistas, decidió publicar una actualización del mapa de actividad de los deportistas que usan su aplicación. Se trata de la distribución territorial de las rutas que se realizan en todo el mundo. Y curiosamente, algunos medios han localizado con esta publicación la ubicación de bases militares secretas. ¿Tiene riesgos la transparencia? En Microsiervos nos cuentan toda la historia.

El viernes tuvimos el honor de participar en el II Encuentro MyRAS en el Hospital de Fuenlabrada, compartiendo mesa redonda con Teresa, Iñaki, Pedro y Richard. Una jornada muy especial que ha resumido Teresa en su blog

Tecnología y diabetes de la mano en esta entrada del blog Reflexiones de un Jedi Azucarado en la que Óscar nos cuenta todo lo que se habló en las Jornadas Científicas del Grupo de Trabajo de Tecnologías Aplicadas a la Diabetes de la SED. 

Y ahora, música...

jueves, 1 de febrero de 2018

De Disney a Amazon: todos quieren mejorar el sistema sanitario


Hace años la revolución llegó de la mano de Disney. Fred Lee lanzó en 2005 su libro "If Disney Ran Your Hospital" proponiendo algunas ideas y recomendaciones para mejorar la gestión sanitaria siguiendo los pasos del gigante Disney. La propuesta esencial era la mejora de la calidad percibida, poniendo especial énfasis en los detalles, tal y como ocurre en los parques de Disney donde todo está pensado para que el cliente viva una experiencia única. Incluso Emilienko, otorrino y bloguero, puso en marcha estas recomendaciones en su día a día

Si en aquella época, muchos gurús del management miraban a Disney ahora el espejo es Amazon. Y la misma pregunta se la hace la web Medical Futurist: What If Amazon Ran Hospitals?


Hace meses surgió la noticia de la posibilidad de que Amazon metiera el hocico en el mundo de la distribución farmacéutica. La unidad secreta que se dedica a temas de salud (llamada 1492) también está trabajando en el uso de dispositivos de voz, big data, esalud, etc. Pero si el estilo Amazon, con sus procesos, sus sistemas de información, sus alianzas con otros proveedores, etc. se utilizara como base para mejorar la gestión de organizaciones sanitarias, principalmente en lo relativo a temas logísticos, aplicaciones o de atención al cliente/paciente, ¿qué podría pasar?

Pues no hace falta imaginar mucho porque la confirmación de que Amazon se lanza al sector salud ya está aquí. Hace unos días se difundió una nota de prensa que anunciaba la creación de una iniciativa conjunta entre Amazon, JPMorgan Chase y Berkshire Hathaway para ofrecer servicios sanitarios a sus empleados y familiares. En resumen, huele a que dejan de contratar seguros de salud con empresas aseguradoras y se lo montan por su cuenta. Uno de los motivos es, evidentemente, la eficiencia, pero hay algo más.

Enrique Dans lo explica muy bien en esta entrada: "pasar de una situación en la que todo se supedita a mantener el margen operativo de las compañías, a una en la que la principal motivación es preservar la salud del trabajador y su capacidad para generar valor a la compañía". Y aunque existen ciertos temores relacionados con la confidencialidad ("mi empresa tiene mis datos de salud") confiamos en que no se equivoquen y sean muy escrupulosos con la información que van a manejar. En España hay un modelo muy similar, las llamadas empresas colaboradoras.

¿Y como se plantean estas tres empresas dar el salto a la salud? Si bien Amazon es sinónimo de innovación y cambio, no podemos olvidar como cuentan en The New York Times que la innovación disruptiva no funciona muy bien en el sector sanitario. Para empezar, se espera que la iniciativa conjunta centre sus esfuerzos en el uso de la tecnología (apps, dispositivos de monitorización, etc) y en el cambio de hábitos saludables (nutrición, ejercicio o tabaquismo). Y seguro que Amazon plantea mejoras en su oferta de salud utilizando su actual red (por ejemplo, los supermercados Whole Foods), sus dispositivos como Alexa y su marketplace. 


Por un lado, Amazon y el resto de compañías pueden utilizar el beneficio que se lleva la aseguradora para invertir aún más en sus empleados (o eso esperamos), pero además la revisión de los procesos puramente logísticos y operativos puede ir asociada a mejoras de eficiencia. Eso sí, nunca pueden olvidar que la parte más importante de los servicios sanitarios, es decir, la que marca la diferencia está en la parte más humana y en la capacidad de mejorar el entorno laboral, sociolaboral, etc. 

Todo está por ver, pero cuando las grandes dan el salto, todos aprendemos... aunque sea del error. Aunque ya nos imaginamos la frase de muchos cuando vean lo que hace Amazon: ¿cómo no se me ha podido ocurrir a mi con lo sencillo que es?

martes, 30 de enero de 2018

La llamada


Cuando no hay estrategia, ni rigor, ni se trabaja con objetividad, pasa lo que pasa... La llamada no es más que un ejemplo de falsa autonomía, cuando crees que tienes capacidad para tomar una decisión y los de arriba y los de al lado presionan para que todo salga como ellos quieren. Podría ser el caso de una selección de una jefatura, nombrar una supervisora, o incluso el cese de alguien. Analizas, revisas, piensas, compartes tus razones con el equipo y cuando llega el momento: ¡zas! la llamada hace su aparición y se insinúa un nombre, un motivo o incluso un NO. y llegan las frases del tipo:
- Deberías nombrar a Y.
- Creemos que no es el momento para nombrar a J.
- Tal vez sea conveniente promocionar a H.
- Si no quieres caer en desgracia, haz lo posible para que P siga trabajando un tiempo.

Y no hay motivos, no hay nada detrás, o mejor dicho: lo hay y nadie lo dice. Quizás alguien quiera recolocar a algún ex-directivo o devolver un favor, pero solo tienes una opción. A veces, para los rebeldes, no hay consecuencias, pero otras veces puede que sí. Y el miedo vuelve a campar a sus anchas por el pasillo de la zona noble. menos mal que la ley no suele respaldar estas presiones, y eso suele frenar la mayoría de las llamadas.

La llamada ocurre con todos los colores políticos, incluso en ocasiones con otras organizaciones como sindicatos o colegios. Todo grupo tiene su lista de favoritos, y busca su premio. Pero también desde el otro lado, cada grupo tiene sus fobias, y es capaz de poner obstáculos para que alguien no alcance lo que quizás se merece. 

Curiosamente, mucha gente apoya  esta forma de actuar. Porque lo que hoy me perjudica, igual mañana me beneficia y la llamada es sobre mi futuro. Y vuelta a empezar.

domingo, 28 de enero de 2018

El resumen de ayer


¿Te has parado a pensar que podría ocurrir si...? Nosotros tampoco, aunque quien sabe mañana. Todo es posible. Bienvenidos al resumen de la semana. Y gracias por estar ahí. Empezamos

Los algoritmos no son perfectos... Por ejemplo, Google ha tenido que retocar el algoritmo que etiqueta personas y animales en Google Photos. La historia completa la cuentan en esta noticia de El País, aunque también es interesante revisar el experimento real que han hecho en Wired.

Ah, y para cerrar el tema de los algoritmos, os dejamos con este enlace de Nada es Gratis donde se plantean si los algoritmos tienen sesgos. Aunque no olvidemos la conclusión del propio artículo: "los algoritmos no son neutrales porque no pueden serlo pero seguramente sean menos sesgados que sus supervisores humanos".

Rosario Ros nos habla de los talleres para hermanos que están llevando a cabo en el Servicio de Neonatología del Hospital La Fe. Una gran iniciativa para conseguir que puedan conocer mejor el entorno en el que están cuidando a su hermano. Lo podéis leer en el blog Cuidando Neonatos.

Es habitual que el cambio de año se asocie a la publicación de las predicciones para el siguiente año,  y las hay de todo tipo. Nos han gustado mucho las tendencias en sanidad para 2018 que ha publicado Retina y firma Frederic Llordachs. 

Las apps no son perfectas, aunque a veces hay que recordarlo cada día (por si acaso). Esta semana nos ha sorprendido la noticia de un grupo de mujeres que han denunciado que se han quedado embarazadas tras utilizar una app como método anticonceptivo. La noticia parece casi de El Mundo Today pero es totalmente real (aquí tenéis el texto publicado en La Vanguardia).

Las especialidades enfermeras surgieron hace muchos años, pero su desarrollo ha sido muy irregular. Cada vez hay más enfermeras especialistas pero tal vez quede mucho por avanzar. Alicia Negrón es enfermera y nos cuenta en esta entrada su visión y sus reflexiones sobre la formación. Uno de nuestros enlaces imprescindibles de la semana.

Febrero viene cargado de eventos y cursos. Como aperitivo, el 31 de enero se celebra la jornada Gestión Sanitaria en Tiempos de Cambio. El 1 de febrero es el día de la I Jornada de Benchmarking Hospitalario. El 2 de febrero se celebra el II Encuentro Myras de Administrativos de la Salud. El 14 de febrero es el turno de la III Jornada de la Asociación Salud Digital.

Vuelve Carpe Diem, uno de nuestros blog de cabecera sobre radioterapia. La humanización ha protagonizado muchos libros, artículos y portadas, pero siempre viene bien una reflexión basada en el día a día con consejos prácticos para que la humanidad sea parte de la relación con el paciente.

Más madera sobre el uso de la metodología en los centros sanitarios. Esta vez, en el blog Avances en Gestión Clínica comentan la última evidencia sobre Lean y su impacto en los resultados. 

Nuestra entrada sobre open access nos ha servido para aprender y debatir sobre este tema. Uno de los enlaces que nos llegó vía twitter fue este artículo publicado en la web de datos abiertos del gobierno sobre las tres vías del open access: verde, dorada y diamante. 

En Estados Unidos, hay una noticia que destaca en lo que se refiere a temas de salud: la salud mental del Presidente. En octubre de 2017 se publicó el libro "The Dangerous Case of Donald Trump: 27 Psychiatrists and Mental Health Experts Assess a President", que ha sido ampliamente comentado en esta entrada de The Health Care Blog. Aunque quizás The Lancet tenga razón con este reciente editorial que deja muy claro que la salud mental del Presidente es una distracción innecesaria.

Un concepto clave en el sistema sanitario es la continuidad asistencial. Lo habitual es pensar en la relación entre atención primaria y especializada, pero abarca otros entornos asistenciales como la salud mental. Neria Morales habla de la continuidad asistencial en salud mental en esta entrada de su blog, y como dice en el título: ¿procesos o personas?

La simplicidad está detrás de muchos aciertos, pero desgraciadamente el sesgo de la complejidad acecha detrás de cada esquina. ¿Por qué preferimos lo complejo a lo sencillo? ¿Hay alguna razón? En este enlace del blog Farnam Street lo explican.

Acabamos con música, y con ilusiones, pequeñas, pero suficientes para un domingo.

viernes, 26 de enero de 2018

Volver: cuando la organización ayuda a mejorar


Hace unos años, Medicare decidió reducir el nivel de reingresos (o readmisiones) en los hospitales adscritos a su red, y para ello asoció este indicador a una penalización: si superas este nivel máximo de reingresos, menos dinero para el centro. para ello, se centraron en patologías cardiovasculares, neumonía, EPOC, prótesis de cadera y rodilla y algunos procesos de cirugía cardíaca. 

La mayoría de los centros se lanzaron a revisar la evidencia así como los procesos más utilizados por los hospitales que mejor resultado tiene, pero curiosamente los procesos de los mejores hospitales son los que también realizan los hospitales con peor resultado. de hecho, una revisión sistemática publicada en 2011 indicaba en su conclusión que ninguna de las intervenciones revisadas era suficiente por si misma para reducir la tasa de reingreso a 30 días. ¿Cuales son estos procesos? Los más habituales son la educación del paciente sobre su patología y autocuidados, el seguimiento telefónico, la planificación del alta, etc. 

Así que si los peores y mejores hospitales usaban los mismos procesos, quiere decir que hay algo más que ayuda a marcar la diferencia. Existen diversos estudios que avalan el papel de la propia organización y su cultura y el impacto que tienen en los resultados asistenciales, como el mítico artículo que comparaba los hospitales con mejores y peores resultados en tasa de mortalidad por infarto agudo de miocardio. Los resultados mostraban que los procesos y los protocolos no eran suficientes para marcar la diferencia, y que todo dependía de aspectos como la coordinación, la comunicación en el equipo, el proceso de aprendizaje, etc.

Un grupo de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Yale decidió analizar las diferencias entre los hospitales que han mejorado sus indicadores de reingresos a 30 días y los que han empeorado.Para ello, entrevistaron a directivos, jefes de servicio, supervisores, responsables de calidad, médicos, enfermeras, farmacéuticos, trabajadores sociales, gestores de casos, etc. El objetivo era comprobar si la cultura de la organización, entendida como formas de trabajar, relaciones, costumbres, normas internas, etc., era la responsable de la mejora en la tasa de reingreso. El resultado se publicó en 2016 en la revista Medical Care ("What works in readmissions reduction: How hospitals improve performance"). 

Una vez analizados los resultados, se comprobó que las diferencias se centraban en cuatro áreas muy concretas. Fueron las siguientes:

1. Colaboración y procesos interdisciplinares. 
Para facilitar la planificación del alta, se hacían rondas (pases de planta) con todo el equipo que estaba implicado en el alta: trabajador social, farmacéutico, fisioterapeuta, enfermera, médico, etc. El hecho adicional de compartir toda la información del paciente, tanto la parte más clínica como la social, conseguía implicar a todos los participantes en la toma de la mejor decisión sobre el alta. 

2. Mejorar las relaciones con los proveedores externos. 
En el caso de altas a centros externos, la comunicación y coordinación con estos centros era muy intensa: revisión de cada caso, compartir la información esencial, reuniones periódicas, etc.

3. Aprendizaje basado en errores. 
Aunque todos los centros analizados comentaron las dificultades de poner en marcha nuevos procesos para mejorar, los hospitales con resultados más positivos asumían los problemas y errores como una parte natural del proceso de mejora. Además, estos centros describían el uso de técnicas de aprender a partir del error (análisis del cambio, feedback al equipo, ciclo PDCA, etc). 

4. Tener claro el objetivo de la mejora. 
En los hospitales con mejores resultados, los entrevistados tenían muy claro que la mejora de la tasa de reingreso tenía como objetivo principal la mejora de la atención al paciente, y no evitar la penalización económica de Medicare. En los centros con peores resultados, se asociaba automáticamente este intento de mejora con las exigencias de Medicare. 

Y por si alguien tiene dudas, os dejamos con la tabla que muestra las prácticas más habituales para mejorar los reingresos y su uso en los hospitales analizados, tanto en los mejores como en los peores. Como se observa, todas fueron ampliamente utilizadas en ambos tipos de hospitales, sin que se pueda asociar el uso de estas prácticas con la mejora/empeoramiento del indicador. 


miércoles, 24 de enero de 2018

Open access: un paso adelante



El reciente Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación 2017-2020 (se puede leer en este enlace) apuesta claramente por la difusión de resultados de investigación y por la publicación en revistas de acceso abierto. O mejor dicho, vuelve a reiterar lo que ya señala la Ley 14/2011 de la Ciencia, la Tecnololgía y la Innovación.

Por un lado, "Los trabajos publicados en revistas científicas financiados a través del Plan Estatal se depositarán en repositorios, institucionales y/o internacionales, en abierto teniendo en cuenta las características específicas de las distintas materias". Se trata de una iniciativa que lleva varios años sobre la mesa y que todavía no se cumple de forma masiva, pero hay un elemento adicional que nos ha llamado la atención. De hecho, el objetivo del Plan en relación al porcentaje de publicaciones científicas en acceso abierto es pasar del 20% (en 2015) al 35% (en 2020).

El Plan indica que en los procesos de evaluación de investigadores se tendrá en cuenta el número de trabajos publicados en abierto así como "la puesta de los datos de su investigación en abierto, de modo que puedan ser utilizados para replicar y reproducir los análisis y resultados de investigación". 

Uno de los elementos que quizás aún confunde es el tema del pago, ya que "open access" implica  que el artículo es gratis para el lector, pero el autor paga una especie de tasa por la publicación (mínimo 1000 euros). Es llamativa la historia real que cuenta un radiólogo en esta carta al director publicada en la revista Radiología en el año 2016: 
"Este autor remitió un artículo a una prestigiosa revista internacional con un modelo de suscripción clásico y tras ser evaluado por el editor, este señaló que no le parecía interesante el tema para sus lectores y sugería remitir el artículo a la misma publicación en formato Open, en donde el coste de publicar era de mil euros. Cuando fue interpelado sobre las diferencias entre los lectores de su revista y los de la del formato Open, nada supo responder el buen hombre".

Se sabe que los artículos en open access se descargan más (otra cosa es suponer que eso implica que se leen siempre que se descargan) y que cuando un artículo pasa del periodo de embargo (accesible mediante pago) al periodo de acceso libre las citas son mayores. Sin embargo, no es posible que el open access se asocie a una menor calidad científica, ya que eso acabaría generando revistas de primera y de segunda. Por ello las editoriales deberían ser muy cuidadosas y no reducir los estándares de revisión para que asíla revista abierta no sea el cajón de sastre donde cabe todo. En una encuesta realizada en 2011 sobre el modelo de acceso abierto, puso sobre la mesa que los dos principales obstáculos para publicar en este tipo de revistas fueron el coste y la calidad.

A la larga, la principal ventaja tiene que ver con la difusión de conocimiento, ya que el acceso libre y abierto facilita que cualquier persona pueda acceder a toda la literatura científica. Además, se cumplirá con la obligación legal de publicación en abierto sin problema. Pero por favor, todo con el rigor habitual, que aunque el peer review no es una maravilla, es la mejor de las soluciones actuales: y es la única forma de demostrar que no hay diferencias en cuanto a la calidad. Y si tienes alguna duda (por si todavía crees que todas las revistas open access son del tipo "predatory"), pregunta a tu bibliotecario de cabecera.

jueves, 18 de enero de 2018

Magia y proyectos de salud digital


Parece que en los últimos tiempos, la fiebre por los proyectos de mejora en el ámbito asistencial basados en herramientas 2.0 está cambiando. Nadie cree en varitas mágicas, pero también es cierto que pocas organizaciones apuestan claramente por ellas. Nos hacen chiribitas los ojos ante las novedades tecnológicas, pero las iniciativas de los últimos años, muchas de ellas adecuadamente evaluadas, siguen en la cola, esperando su turno. y mientras, las personas más entusiastas, con ilusión y con buenas ideas, siguen llamando a la puerta de la institución. Menos mal que la ilusión es contagiosa.

Pero es cierto que a nivel de los centro o de los servicios de salud, los directivos y los políticos siguen mirando a la salud digital con mirada dubitativa. Curiosamente, aunque en muchas ocasiones es la propia tecnología la que dificulta su implantación en las grandes organizaciones, hay un buen número de problemas relacionados con las personas que conviene recordar. Aquí algunos de ellos:

- Estar en la cresta de la ola (sesgo del brillo 2.0). El amor 2.0 es fugaz, las cosas son así. Las herramientas y proyectos que en 2016 nos impactaron, en 2017 ya eran parte del pasado. Nos encanta ser embajadores de lo último (innovadores y early adopters), y nadie quiere ser uno más de lo penúltimo. 
- Resistencia (sesgo del pata negra). Nos hemos creído que las ventajas de la tecnología eran suficientes para convencer a los profesionales y hacerles cambiar su forma de trabajar. Y nada de eso... La costumbre y los ritos siguen siendo elementos fundamentales del mundo sanitario y el cambio es lento, casi desesperante. Hay que seguir, no parar.
- Implementación (sesgo de los preliminares). Pasa con las guías de práctica clínica, con los procesos, y con todo: somos muy buenos en la fase de diseño y preparación de un proyecto, pero la implementación y puesta en marcha pensamos que no necesita tanto esfuerzo y zasca... Y con todo lo relacionado con internet y las nuevas tecnologías ocurre eso, no se logra transmitir la ilusión desde el proceso de creación hasta el proceso de difusión, y más en proyectos globales que abarcan toda la organización.
- Todo por la pasta. Cuidado con los charlatanes que tienen ilusión solo cuando hay dinero a la vista. Son muy pocos, pero existen.
- Los de arriba (sesgo de la corbata). No hemos sabido conectar con los que mandan, bueno, o al menos no hemos sabido explicar la utilidad de la tecnología. Todos los planes, estrategias, etc. incluyen una referencia a las herramientas 2.0 pero hay pocos (muy pocos) proyectos serios, salvando la historia clínica electrónica que lleva muchísimos años en marcha(*).
- Los de arriba (2). Otra opción es que no han querido, y cuando hay otras prioridades, poco se puede hacer. Aunque es cierto que financiación para estos proyectos siempre ha existido, bien procedente del Ministerio o de proyectos europeos (por ejemplo, Galicia ha sabido aprovechar muy bien ese impulso financiero).
- Nuevo entorno (sesgo del cambio que camina en círculos). En muchos casos, el propio sistema sanitario no ha sabido reaccionar ante un nuevo tipo de paciente y un nuevo marco de relación entre la sociedad y la sanidad. Pero hay que reconocer, que ese cambio no ha sido tan veloz y tan radical como inicialmente se pensó. Seguramente nos dejamos llevar, y solo escuchamos a los que piensan como nosotros.
- La parte humana (sesgo de lo esencial). La base del modelo sanitario actual es la relación entre el profesional y el paciente. La tecnología puede ayudar, mejorar, agilizar, pero no sustituir esa relación, y la salud digital nunca puede olvidarlo.

Sin embargo, es innegable que la tecnología es el gran cambio de las últimas décadas. Bien sea por la información, por la comunicación, por el aprendizaje, por las conexiones y por la capacidad de encontrar espacios comunes para mejorar, todo lo relacionado con la web 2.0 y la salud digital se merece que sigamos con la misma ilusión: pensando, trabajando, colaborando, lanzando nuevos proyectos. Y también evaluando los viejos proyectos, claro.

(*) En relación a la historia clínica, el ministerio puso en marcha en 2007 el proyecto de Historia Clínica Digital del SNS, al que tenían que incorporarse todas las comunidades autónomas. La última, ya en 2017, ha sido Cataluña. Han pasado diez años...